1

Cuando era un adolescente, además de los horribles cambios físicos que empezaban a surgir en mi cuerpo, también se estaba desarrollando una necesidad nueva para mi organismo: la música. Me pasaba las “horas de estudio” aporreando los lápices contra mi mesa al ritmo que marcaba un pequeño radiocasete que debía ser de mi hermano mayor, si no golpeaba la mesa era porque estaba con mi raqueta de tenis fingiendo tocar la guitarra, pintarrajeando los libros con los nombres de los grupos que me gustaban o lo que es peor (según mi madre)... pintando la mesa.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home